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SHAME

adicto al sexo

Presentada en la pasada edición del Festival de Venecia y encargada de cerrar el Sevilla Festival de Cine Europeo el 11 de noviembre, la nueva cinta del videoasta británico Steve McQueen (Hunger, 2009) coescrita junto a Abi Morgan y con la producción de Iain Canning y Emile Sherman (El discurso del Rey, 2010) viene a replantearnos la problemática del sexo como una actividad cotidiana del citadino común del siglo en curso.

La película se llama SHAME y realmente vale la pena ir a verla cuando se programe su estreno –2 de diciembre para Estados Unidos– el título fue escogido tras entrevistas con adictos al sexo y las experiencias durante la preparación de la película. Pero ¿de qué va la trama que tanta conmoción ha causado? ¿Cuales son las críticas que ha recibido y porqué se ha convertido en un must see desde antes de proyectarse? A SHAME la comparan con la multi premiada Días sin Huella (1945) de Billy Wilder, aquél filme que rompiera el tabú sobre asumir el alcoholismo como un problema social y, El Último Tango en París de Bernardo Bertolucci una de las películas que cambiaran el sistema de clasificación visual. En su caso, el paradigma de la adicción sexual se trata con firmeza y menos frivolidad contraponiendo el éxito laboral con la manía personal y un cambiante suceso que redirecciona la vida del protagonista.

El actor irlandés Michael Fassbender es el encargado de interpretar a Brandon, un atractivo treintón que vive en Nueva York donde tiene un buen puesto ejecutivo y cuya única diversión consiste en seducir mujeres, masturbarse en casa u oficina o ver sexo en Internet. El asumido y cómodo ritmo de vida empieza a desquebrajarse cuando su hermana Sissy (Carey Mulligan) –una cantante con tendencias suicidas– llega a vivir con él replanteando la libertad que tenía y empujándolo a vagar por las calles de Manhattan en busca de sexo.



Bajo la erótica trama que encierra la historia, esta cinta ha recibido clasificación de NC-17 (mayores de 17 años), se pueden ver desnudos integrales masculinos y femeninos, escenas de sexo en grupo u homosexuales y se insinúa la existencia de un incesto por parte de la pareja protagónica en sutiles matices de ironía familiar. La crítica marca dichas interpretaciones como dos de las más sobresalientes y controvertidas para esta temporada de estrenos.

SHAME se perfila a las nominaciones de siete premios BIFA –los galardones del cine independiente británico– como mejor película, dirección, guión, actor (Michael Fassbender), actriz de reparto (Carey Mulligan), montaje y fotografía, además su distribuidora Fox Searchlight la comienza a promover para varias nominaciones a los premios OSCAR del año siguiente.



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