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PARIS HOMBRE FASHION WEEK INVIERNO 2012

más allá de los límites

París volvió a iluminar la industria de la moda con sus propuestas siempre más extravagantes que Milán y donde la ambigüedad es el punto climático de las ideas de cada diseñador. Aquí te dejamos lo que mejor vimos en un abanico que cada temporada crece y crece en contra de las probabilidades y muy a pesar de las depresiones que puedan surgir en el mundo.

Lanvin. Un mix entre lo tradicional y nuevo, música de piano con techno. Mezclar dimensiones de hombros amplios con cinturas remarcadas por los cortes con la finalidad de ver a un hombre que no necesita lucir el estilo dandy, como lo haría su padre, sino una nueva generación que reemplaza lo habitual del traje para convertirlo en el atuendo diario mas voluminoso, callejero y personal. Es todo sobre ser fuerte e individualista, se trata de muchos looks distintos en esta colección. Pantalones amplios o tubulares de talle más alto del habitual que caminan con la gracia de un zapato más cómodo que el usual de madera, e incluso se utilizan sneakers para reforzar la vaga idea de formalidad. Como siempre Alber Elbaz y Lucas Ossendrijver han hecho que todos quieran vivir el próximo invierno a partir de ahora.



Ann Demeleumeester. Evidentemente la reelaboración de siluetas marcan la tendencia del otoño; será importante sugerir el alargamiento del talle utilizando medidas prolongadas en suéteres súper extensos que caigan hasta las rodillas o a la mitad del muslo; eso sí, la propuesta indica usar pantalones estrechos de gasa de lana para completar la inspiración tribal de la diseñadora: más gráfica y abstracta. Se sigue recurriendo a las capas, ahora simplificadas por el número de piezas pero mejor construidas en degradados que van desde el rojo o blanco al negro; a pesar de ser colores sólidos resalta una nueva tonalidad de azul eléctrico en tres piezas: saco pingüino con solapas y ojales, pantalón hasta los tobillos y una gabardina de cinco botones.



Dior Homme. El color olivo mantiene el peso de la colección de Kris Van Assche para el hombre de Dior. Un soldado mucho más adaptado al tema deportivo (véase la gorra de beisbol) sin perder el toque uniforme que lo caracteriza. El espectáculo incluyó un juego de materiales diversos entre lanas y felpas de borrego seccionando los abrigos y chaquetas; es posible que las aplicaciones capitoneadas también generen los nuevos cortes –al menos visuales– para las prendas logrando nuevas texturas sin perder la formalidad sutil que esta vez quiso plantearnos. Un tema más sencillo y accesible cerrado por un pacífico desfile de pájaros blancos símbolos de la paz con un aspecto de camuflaje.



Raf Simons. Para dejar su lado oscuro casi emblema de la marca se necesita explorar otros terrenos que definan un nuevo estilo. Raf Simons definió la colección con el título Run-fall-Run, un apócope de la cotidianidad de correr, caerse, levantarse y seguir adelante. El manifiesto totalmente contemporáneo va sobre el estilo accesible de calle difundiendo un volumen diferente, no holgado pero sí amplio, cómodo y versátil. Todas las chaquetas, blazers, abrigos, casacas, jerséis y gabardinas desfilaron sobre bermudas y sneakers, pero lo que no pudo dejar de sobresalir fue el uso nuevo que le dio al pelo animal teñido que además era la aplicación posterior extra de algunas chaquetas y remataba con lacio cabello en los modelos.



Damir Doma. Ahora se alejó de la decadencia opulenta del verano, sus conocidos drapeados y formas minimales, para dar paso a otra exuberante colección que tiene más bien una preferencia por las pieles pero en el sentido bárbaro de su uso. El croata alemán teje conjuntos de inspiración étnica para transgredir la temporada aportando materiales ricos visualmente hablando. La estética diferente de Doma añade dimensión al cuerpo masculino con chalecos de pelo, túnicas de colores hermosos, rayas sesgadas y contrapuestas en tamaño, holgados pantalones rabones o prolongados para empujar más allá del nivel de confort que normalmente ofrece.



Miharayasuhiro. Mihara Yasuhiro ha utilizado patrones de camuflaje basados en la iconografía tradicional japonesa, es un hecho que esta presentación se caracterizó por destacar el arte de su país: sedas de Hosoo aplicadas en conjunto a la modernidad de los acabados diseños que remiten un proceso de reflexión y construcción sobre los últimos momentos que ha vivido oriente; estampados de rayas difuminadas, telas satinadas y trajes de tres piezas donde la longitud del pantalón es un punto importante a destacar. Es posible que también quisiera transmitir la idea sobre los uniformes –keikogi– y sus capas, la necesidad de mostrar la vestimenta de adentro hacia fuera.



Walter Van Beirendonck. Es difícil resistirnos a la idea de que los trajes híbridos entre dos o más telas opuestas (lineales y estampadas escocesamente, con figuras alusivas a tribus de Papúa y Nueva Guinea o simples franjas que diseccionan el cuerpo) hechos para el otoño puedan estar acompañados con máscaras fetichistas de los comunes clubes de sexo que abundan en cualquier parte de las grandes capitales del mundo, botas de cuero y el nuevo accesorio hecho a la forma de lujuriosas cadenas con candado. WVB ha vuelto a entregar una colección un tanto idólatra a todo el sentimiento de pertenencia que abunda alrededor del sexo; aunque el patrón sea el mismo, pudo crear nuevas casacas que se desabotonan y seguro obtienen otro estilo, suéteres de cuello oval o con tres estambres diferentes a modo de torera.



John Galliano. El hombre de Galliano viene evolucionando para acentuar la masculinidad clásica de los años 30. El torso se estiliza de acuerdo a la inspiración en las ilustraciones de Joseph Christian Leyendecker creando arquetipos adornados con sombreros de Stephen Jones. No se trata de quedar a deber nada, aunque la colección completa es aplaudible, se extraña eso que los franceses llaman la petite norte acostumbrada a verse cuando era creada por el diseñador gibraltareño. El formato del cuerpo no evoluciona, mejor propone un acinturado esqueleto que sube sacos adornados con cuellos de pelo, chamarras y abrigos entallados al método mafioso mucho más agresivo pero diplomático a la vez. Confecciona pantalones estilo aviador de tonos terrosos, metálicos (este acabado también lo utiliza en el empeine de zapatos) y oscuros además de recurrir a los cuadros para completar los atuendos.



Givenchy. Una carpa situada bajo la cúpula de oro de la tumba de Napoleón ha sido el escenario perfecto para Ricado Tisci y su idea de presentar este nuevo invierno. Volviendo luego de siete temporadas a sus experiencias más entrañables, el diseñador se basa en los minotauros (personajes especiales en su infancia) y la bandera de Estados Unidos llamando a la colección Sueño Americano. Una propuesta de sastrería fina con la dinámica sport en increíbles trajes de falda, evolucionando del total black a salpicones de rojo, azul y café. Las rayas y las estrellas se estampan sobre la tela en líneas verticales u horizontales o se vuelven aplicaciones alrededor del cuello como pedrería. Nos gusta como lo hace en Givenchy, esperemos verlo más temporadas en la firma antes de dar el sí definitivo para encabezar la casa Dior.



Comme des Garçons. Algo difícil de entender –quizá no necesite ser entendida realmente– es lo que Rei Kawakubo confeccionó para la vanguardia otoñal basada en la androginia. Parece que es una colección que diseñó para si misma. Firmes texturas en una sola prenda contrapuestas en telas tipo tweed, estampados Jacquard y polka dots con una esencia gótica donde agrega rosas sobre trajes de seda negros con grandes pañuelos atados al cuello de los modelos. Grandes arcos amplifican los cuellos que verdaderamente podríamos usarlos por separado de las demás piezas.



Balenciaga. La nueva tendencia para Nicolas Ghesquière y su equipo es la de presentar el show por medio de un lookbook para clarificar la propuesta. A lo largo de la colección existe un pantalón de cintura alta que se divide en las caderas con una cintilla un poco más clara y una pierna más oscura en un juego bicolor de dos amarres: por un lado el cinturón y por otro el elástico que finalmente da un sentido deportivo y relajado a tal correlación entre forma y estilo. Aunque no a todas las personas les favorezca subir el talle, la rectitud del pantalón sí alarga la figura para balancear las proporciones. Una gama de color que oscilaba entre los típicos avejentados colores setenteros con otros más subidos de la década que le siguió.



Balmain. Olivier Rousteing mantiene el ojo vigente en lo que un hombre de su edad quisiera tener. El diseñador de la marca –casi llegando a los 30– propone una tendencia para verse arreglado sin llegar a aparentar más edad y lo suficientemente cómodo sin pretender ser más joven. Siguiendo los códigos de la firma, el nuevo sucesor de Balmain apuesta por fusionar un estilo militar elegante entre los guardias imperiales rusos con el toque moderno de un joven rockero desinhibido pero que no deja de preocuparse por verse bien. Cada look es la representación de cómo se puede amalgamar lo clásico y actual sin perder la forma. Con sus colores esenciales –azul marino, carmín, burdeos, negro y blanco– confeccionó chaquetas de cuero, pantalones ultra skinny con toques capitoneados y tiro medio, además de una serie de blazers con botones metálicos increíbles.



Louis Vuitton. Dicen que las segundas partes no son buenas o al menos son muy difíciles de colocar en el gusto de la gente, sin embargo para Kim Jones y su segunda temporada a la cabeza de la casa francesa ha sido la excepción. El ilustrador de moda Antonio López y una historia de dos ciudades: París y Tokyo; la leyenda de Georges Vuitton hijo de Louis Vuitton que se inspiró en las pinturas florales japonesas para crear el icónico diseño de la marca, son ahora el motivo de esta nueva temporada. Las camisetas son usadas en lugar de chalecos como una especie de kimono, tejidos tecnológicos japoneses avanzados convergen con las técnicas antiguas del trabajo en piel de canguro, cocodrilo, chaquetas de piel por fuera y dentro raspadas con cera, forros y jerséis de punto cruzado en tonos térreos transmiten el concepto de clase, lujo y comodidad. Bienvenidos al mundo Vuitton de Kim Jones.



Dries Van Noten. Frank Zappa y Oscar Wilde, el nuevo estrato psicodélico transgresor de la elegancia. Activamente siempre se ha apreciado una estética más cautivadora sobre pantalones de corte ajustado al cuerpo que sobre holgadas capaz, es decir, lo que ves es lo que hay; para dar volumen tienes que aplicar algo estampado que quite la atención sobre lo antes dicho, algo multifocal, celebrar la devoción a la vida, el arte y el exceso, ese es el punto donde ambos artistas convergen y Dries Van Noten lo aprovecha. Cinturas bajas avivadas por delgados amarres generan una pretina mucho mayor como si fuesen fajas ceñidas al pantalón; algunas camisas, abrigos o blazers incluyen doble solapa o adornos de pelo corto para segregar doble volumen en las piezas.



Phillip Lim. El exceso de delineador acentuaba la estética punk en la década de la contracultura inglesa traída a la actualidad; por supuesto para completar esta idea no pudieron faltar las botas manchadas de suela gruesa Dr. Marten usadas típicamente por skinheads y punks. Esta colección mostró una mezcla refinada del minimalismo de Lim en asimetrías ensambladas por gráficos pixeleados a manera de camuflaje. Una gran variedad de chaquetas de gamuza, tejido de punto, tweed, abrigos de loneta, impermeables transparentes y acabados de piel quedaban por encima de los pantalones cortados al estilo de los años 40 donde también el cinturón forma parte importante del atuendo.



Henrik Vibskov. Celebrando diez años de presentar en París, el apetito por la rareza de Henrik Vibskov reinterpreta de nuevo un guardarropa que parte de pantalones cortos con la entrepierna baja y alargadas prendas de punto, es quizá la capacidad personal de seguir las convenciones en la moda. Gran parte de la colección ofrece opciones dispuestas a crear un contraste entre los cardiganes y leggins con personalidad de harems o mamelucos; cascos con orejas destapadas, otro formato de comodidad, excentricidad pero sobre todo transparencia del volumen que cada quien quisiera manejar en la vida diaria. Es clara la postura del danés: no hacer estudios de mercado, no fijarse en lo que las personas buscan, simplemente él ofrece lo que cree mejor para sus consumidores y sinceramente lo obtiene.



Issey Miyake. Hoy por hoy la casa Miyake no tiene un diseñador en específico. Los días de Dai Fujiwara y Naoki Takizawa al parecer han quedado atrás, ahora un equipo de cuatro creativos del estudio se encargaron de la nueva muestra en tejidos acanalados muy al estilo del diseño japonés. La colección se basó en la palabra kasane que se traduce como algo en capas. El contenido varió en telas plisadas, sacos estampados, degradados y juegos ópticos, botonaduras tipo leñador, chalecos y chaquetas de piel con pirámides gráficas, cuadros y canales sobre algodones pintados de una amplia gama de colores brillantes; en conjunto se asemejó un poco a la variedad tonal del comic con la reverencia natural de oriente que según los expertos fue un punto bueno si se trata de realizar una colección bajo la restauración actual por la que pasa Japón.



Jean Paul Gaultier. La mezcla de tejidos de JPG da un toque mucho más urbano a su reinvención del estilo dandy moderno. No solo se enfoca en un hombre que quiera verse moderno, se trata de un hombre que se atreve a usar prendas diferentes, maxifaldas, estructuras diversas hechas por impresiones de ladrillo y tatuajes sobre cuero con lana, terciopelo y punto con algodón. El negro, gris y blanco predominantes en las salidas se rompen con cromas anaranjados y camel algunos en cuellos de pelo y puños de cuero, tafetas satinadas tornasol o tejidos de punto camuflados. El hombre que porta Jean Paul Gaultier sigue teniendo el mismo acento masculino o viril, use lo que use su presencia se impone por la seguridad que lo define.



Junya Watanabe. Es una declaración sobre la dignidad del trabajo cuando en el mundo el desempleo es un tema cotidiano y la depresión de los tiempos modernos embarga cualquier ciudad. Para lograrlo, la presentación se llenó de granjeros de overoles –muy similar a su primavera– que también portaban camisas de franela a cuadros, pantalones satinados en colores brillantes como calabaza o azul rey, efectos de chaparreras en cuero sobre mezclilla, costuras por fuera y trabajos de parches enfatizando los bolsillos de las camisas. Sigue respetando la nueva tendencia para sujetar los conjuntos con tirantes que se abotonan a la pretina del pantalón con terminación de piel.



Kris Van Assche. Su última colección se inspira en el clima económico actual. Decidió tomar el típico uniforme de un banquero (traje de tres piezas) y transformarlo posiblemente en el uniforme militar de lucha contra la crisis financiera tomando la bandera del amplio pantalón karategui samurái en búsqueda de una igualdad social. El hombre pulcro mantiene una silueta nítida y limpia marcada por el color negro o azul que pinta los blazers de distintos cortes; la anexión de esas inspiraciones logra maquilar prendas nuevas de caída holgada y nuevas formas de cerrarlos ya sea con doble cintillo o con una capa extra cocida internamente en otra tela y tonalidad; resaltan también los dungarees típicamente usados para proteger la ropa de las duras jornadas de trabajo.



Mugler. El director creativo Nicola Formichetti y el diseñador de la marca para hombre Romain Kremer decidieron embarcarse en un viaje futurista de telas satinadas y terciopelo oscuro con la finalidad de producir una estrecha colección que fuera fiel a los estándares de la verdadera necesidad de vestirse que tiene el hombre actual. Si bien las últimas colecciones se acercaban más a ropa un poco menos usable, esta ocasión la definición de la misma se dio por el uso de telas estampadas como si fueran tapices generados por impresiones de alta tecnología y patrones cortados en diferentes secciones para unirse por los codos o las solapas. Al menos el público podrá usar con mayor facilidad los trajes, gabardinas, chaquetas o capas resaltando un poco más sin caer en la exageración que pierde la tendencia



Yves Saint Laurent. Stefano Pilati decidió bautizar Sex and Money a esta colección que tiene al cuero negro como hilo conductor. El componente se ve en todas y cada una de las salidas, abrigos de cortes amplios, tres cuartos, cazadoras, un aire diferente a la silueta que se rodea de pieles y pelo natural a modo de estolas o bufandas abrazadoras manufacturan los ajustados conjuntos. La capacidad de este material para crear rigidez mezclado con otros tejidos aporta el contraste perfecto de texturas inyectando un sentimiento fetichista y pervertido pero sobre todo de una versatilidad increíble para dar otro giro al invierno. El pantalón se vuelve a construir de piel en cortes ceñidos y rectos pero siempre adaptable a cada vestido.


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LANVIN |hombre| invierno 2012

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ANN DEMELEUMEESTER |hombre| invierno 2012

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DIOR HOMME |hombre| invierno 2012

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RAF SIMONS |hombre| invierno 2012

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DAMIR DOMA |hombre| invierno 2012

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MIHARAYASUHIRO |hombre| invierno 2012

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WALTER VAN BEIRENDONCK |hombre| invierno 2012

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JOHN GALLIANO |hombre| invierno 2012

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GIVENCHY |hombre| invierno 2012

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COMME DES GARÇONS |hombre| invierno 2012

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BALENCIAGA |hombre| invierno 2012

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BALMAIN |hombre| invierno 2012

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LOUIS VUITTON |hombre| invierno 2012

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DRIES VAN NOTEN |hombre| invierno 2012

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3.1 PHILLIP LIM |hombre| invierno 2012

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HENRIK VIBSKOV |hombre| invierno 2012

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ISSEY MIYAKE |hombre| invierno 2012

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JEAN PAUL GAULTIER |hombre| invierno 2012

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JUNYA WATANABE |hombre| invierno 2012

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KRIS VAN ASSCHE |hombre| invierno 2012

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THIERRY MUGLER |hombre| invierno 2012

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YVES SAINT LAURENT |hombre| invierno 2012

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PARIS HOMBRE FASHION WEEK PRIMAVERA 2012

apuestas frenéticas del panorama masculino
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